¡Bienvenidos a desde Babia!

En emmme studio queremos que este blog sea nuestro, pero también tuyo, un punto de encuentro donde poder compartir y comentar ideas del mundo del diseño.

Para nosotras Babia es el lugar de la mente en el que imaginamos, creamos, diseñamos. Es donde nacen todas las ideas que queremos compartir con vosotros. Y una de ellas es la que nos ha traído hasta aquí.

Nosotras teníamos algo que nos rondaba en la cabeza; una forma de pensar  -el proceso de diseño está obsoleto, necesita un cambio-, una forma de hacer -compartiendo nuestros conocimientos con los demás-  y hace unos meses conseguimos darle forma y nombre. Fue cuando descubrimos el movimiento slow, que se corresponde con esas ideas que teníamos en la mente.

¿Qué es el slow design?

En internet podéis encontrar la definición y los principios de este movimiento surgido en Italia a partir del slow food, pero nosotras lo entendemos así:

Slow design es una forma de vivir y entender el diseño. Huir de la rapidez y el consumismo actuales, mimando los objetos y los espacios en el proceso de creación y selección para que el resultado vaya a nuestro favor.

El movimiento slow se aplica tanto al proceso de diseño como al resultado final. Lo explicamos:

1. El proyecto no es sistematizado, es decir, se adecúa a las necesidades en particular, huyendo de las soluciones en cadena y la producción en masa.

2. El proceso es democrático. La persona se acerca de forma participativa al diseño.

3. Las soluciones son adaptables, se pueden transformar con el tiempo y el cambio de las necesidades de una forma sencilla. Evitando volver a realizar todo el proceso, malgastando medios y materiales.

4. La sostenibilidad como base no como un extra. Teniendo en cuenta tanto materiales (naturales, no tóxicos) como el proceso de fabricación, el transporte, la economía de medios y  durabilidad.

5. La realización es eficiente, no se malgasta tiempo, mano de obra, energía ni recursos físicos.

6. Por tanto, se obtiene un producto único, basado en cada persona en defensa de la singularidad y diversidad cultural, social y ambiental.

Ésta es la teoría aplicada al proceso, pero lo realmente importante es ¿Cómo podemos reconocer un diseño slow? ¿Qué lo hace diferente? ¿Por qué creemos que es mejor?

Un espacio, una marca, un evento, un mueble slow no se reconoce por su tamaño o su precio sino por las sensaciones que transmite al vivirlo. Bienestar, felicidad, funcionalidad son algunas de las cualidades que ofrece este tipo de diseño.

Lo que lo hace diferente es que está pensado para mejorar la calidad de vida de su usuario y con el fin de satisfacer sus necesidades. Es un diseño por y para esa persona. Deja a un lado lo superfluo para centrase en lo realmente importante, en su justa medida, es decir, el resultado es un producto o espacio óptimo.

En definitiva, ¿qué te parecería si cada espacio u objeto de tu vida estuviera pensado por y para ti? ¿No sería todo mucho más fácil? Eso es slow design. El diseño que te ayuda a ser feliz.

Esperamos que disfrutéis de este blog y que consigamos que os sintáis como en casa, eso sí, una slow.

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