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Estudio de arquitectura de interiores y diseño basado en el slow design. 

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Entre fogones

¡Buenos días slows!

A los que nos seguís en las redes sociales no os llamará la atención que hayamos elegido el tema de las cocinas esta semana.

Llevamos algunos meses con varias entre manos y hemos descubierto el universo paralelo que hay en torno a esta habitación que desde sus inicios y, aún hoy en día, es el alma de la casa.

 
 

A continuación os queremos proponer un esquema de nuestros tres puntos imprescindibles a tener en cuenta cuando diseñamos una cocina:

1.       ¿Quién “cocina” aquí?

Cada persona tiene sus necesidades y su forma de usar este espacio, por lo tanto, la primera premisa en la que tenemos que pensar es: ¿para quién?

No es lo mismo una pareja con hijos que tiene que poner a salvo a sus retoños de ollas exprés y vigilarlos mientras colorean en el salón, que un soltero con cientos de amigos al que le gustan las fiestas y el sushi del japonés de la esquina. Al igual que no es lo mismo ser Pau Gasol y llegar a armarios colocados a dos metros y medio que ser las que escriben estas líneas que se ponen de puntillas para acceder a la balda de arriba del supermercado.

En definitiva, al diseñar una cocina tenemos que pensar en la funcionalidad, en qué es lo que realmente necesito y cómo lo necesito. Todo, siempre, en su justa medida. Este hecho hará que no nos gastemos más de lo imprescindible y que el día de mañana no nos hagamos el eterno reproche de "si esto lo hubiera hecho de otra manera…"

No debemos dejarnos llevar por modas, o por lo que al comercial  “mejor le venga vendernos”.

2.       Sobre gustos no hay nada escrito y para gustos las “cocinas”.

Y es que el abanico de posibilidades, acabados, colores, tipologías…es taaaan grande que dar con la perfección absoluta es encontrar una aguja en un pajar.

No hay una cocina perfecta para todos, pero sí una para su dueño.

Cocina americana, cocina cerrada, con estilo moderno, clásico renovado, amarilla, industrial… miles de opciones, pero algo común a todas ellas es aquello en lo que hay que fijarse al comprarla: los herrajes (evitando plásticos), la calidad de las puertas y cascos. Tenemos que fijarnos en temas como si el cierre es anti-choque o cuál es el grosor del laminado o la forma del canteado.

Todo ello es lo que va a definir la vida de nuestra cocina y nos va a evitar quebraderos de cabeza innecesarios, el día de mañana.

3.       ¿Y mañana qué?

El diseño slow implica no pensar solo en tu "yo" presente, sino solucionar los problemas de tu "yo" futuro sin tener que recurrir a cambiar la cocina porque ya no te sirve por temas funcionales.  Esto es, debemos pensar a largo plazo.

Diseñar con cabeza es alargar la vida útil de una cocina, lo que significa ahorrarnos dinero en el futuro y ser realmente ecológicos.

 
 
 
 

Y ahora leyendo todo esto… ¿no te dan ganas de darle una vuelta tu cocina? ;) 

Si quieres ver uno de nuestros diseños de cocina pincha aquí, en breve habrá un post con el estado final de una de ellas.

¡Buen día y buena semana!

el equipo emmme

 

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