-Mama no quiero ir a trabajar...-Hijo, pues trabaja desde casa.

Y dicho y hecho.  A veces por decisión propia (cómo mola vestirse de medio cuerpo para arriba mientras estás en zapatillas de andar por casa y haces reuniones por Skype), otras por necesidad (¡vivan los alquileres de locales que cuestan al mes más que un riñón  y ya de puestos las ayudas a los emprendedores de esta nuestra comunidad, que lo anuncia a bombo y platillo en la TV del metro y es más falso que el beso de Judas!), trabajar desde casa cada vez está más de moda.

Esto que puede ser sinónimo de facilitarnos la vida, (levantarnos 5 minutos antes, que no te aplasten en el metro, que no tengas que darte la vuelta a por el paraguas y lo más importante que la nevera está a escasos metros) a veces se convierte en toda una pesadilla. Y no porque te lleves el trabajo a casa, sino porque es dónde está todo tiempo.

Delimitar zonas y tener un sitio de trabajo fijo  (y no sirve el sofá) nos va ayudar a desconectar y no empezar a odiar nuestro hogar tanto como algunos odian su oficina. Tenemos que poder desconectar del trabajo y si este inunda toda la casa eso es misión imposible.

Así que ahí van un par de consejitos y mucha inspiración:

 
fuente

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  • Sácalo de tu vista. No lo pongas en tu rincón de ocio, ni donde descansas. Una mesa llena de papeles en tu retina cuando intentas desconectar no es lo ideal. No hacen falta grandes elementos, una mesa, una buena silla y un rinconcito agradable donde tengas todo lo necesario sin necesidad de estar continuamente cambiándote de sitio.
  • Por otro lado, muchas de las personas que trabajan desde casa tienen clientes y... ¿qué pasa cuando necesitas tener un encuentro? Hoy en día los coworking que ofrecen salas de alquiler por horas pueden ser una solución, pero nosotras creemos firmemente que la transparencia es algo que el cliente valora. Sí,  yo trabajo desde casa y ¿qué? Pues no pasa nada, por ello no se merman tus capacidades ni tu seriedad, eres el mismo tipo que en un despacho de 50m2 con pecera de medusas. Bueno no, eres un poco menos hortera.  Solo necesitas un sitio donde poder estar a gusto y por supuesto, preservar tu intimidad.

Coloca tu "despacho" lo más cercano a la puerta que puedas y no le hagas a tu  cliente una visita guiada por tu casa. Si tienen que pasar por un pasillo, haz que en él se respire lo mismo que en tu despacho. Prepara una pared "photocall", es decir, un fondo cuidado en el que harás tus reuniones por Skype.

Y ya sabes, ¡no te pongas limites! ¿acaso no somos de las llamadas profesiones liberales?

¿Trabajas desde casa? ¿cómo es tu "oficina"?

 

El equipo emmme