Hablando con: Txabi Grass

Primerísimo día de este mes de julio, que está  resultando ser muuuuuy fresquito  y en el nosotras hemos querido hablar con Txabi Grass, un fantástico director que nos inspira porque es una de esas personas capaces de aparcar todo por un sueño. Jugar a doble o nada. Claro ejemplo de que por mucho que intentemos luchar contra lo que en realidad somos, al final flota y no podemos ignorarlo.

Pasen, lean y disfruten:

1.      Un poco sobre ti

 
 

Supongo que podría empezar por deciros que soy un cinéfilo empedernido. Desde que tengo uso de memoria he querido dedicarme al mundo del cine. Ya desde bien pequeño agarraba la cámara de mi padre y reunía a unos cuantos amigos para filmar cualquier idea que se me ocurriese.

Con los años se fue haciendo algo más difícil dedicarme a mi hobbie, por estudios, trabajo, etc. Pero jamás perdí esa pasión por contar historias, imaginarme mundos extraños y pensar cómo sería enseñarles a los demás lo que yo veo.

No fue hasta hace poco más de un año que retomé la cámara y me volqué casi al 100% de nuevo en este mundo, fundando junto a mi socio Aitor Toledo, una pequeña productora llamada Días Sin Pan, con la que hemos conseguido rodar el documental “A miña galega” y el cortometraje “El Escritor”.

En varias ocasiones me han preguntado que por qué quiero ser director de cine, siempre he contestado lo mismo; No es que quiera, es que lo necesito.

2.      Define tu último proyecto en 3 palabras

 Arriesgado. Estimulante. Nuevo.

3.      Cómo explicarías al mundo en qué se diferencia tu manera de trabajar

 Creo que podría utilizar las palabras de otros, pues ya me han dicho repetidas veces que tengo un estilo muy poético de hacer cine, y eso es siempre algo muy personal. Como el buen poeta, cuando escribe no sólo nos cuenta algo, sino que nos abre su corazón, yo intento hacer lo mismo. No hago cine para entretener a un público, ni si quiera para gustar, lo que intento es expresarme en una lengua que todos comprenden, es mi mayor deseo expresar lo que guardo dentro al mundo entero y por algún motivo mi idioma siempre ha sido el cine.

4.      Una imagen motivadora

 
 

 

5.      Una revista, una web o un blog interesante

 El rincón de Laura. Gran amiga y artista.

 6.      Un lugar especial (imprescindible de visitar)

 Cualquier lugar donde se encuentren mis amigos. Lugares preciosos conozco muchísimos, amigos leales bien pocos.

 7.      Una anécdota graciosa

 Pues precisamente en el último rodaje nos sucedieron varias cosas, cuánto menos curiosas. Recuerdo que el primer día teníamos que rodar una secuencia en el interior de una furgoneta, el motor hacía demasiado ruido así que la hacíamos bajar en pendiente sin ponerla en marcha. Una vez llegábamos abajo volvíamos a subir la cuesta y repetíamos, una y otra vez, una y otra vez. Un grupo de niñas que paseaba por la zona debió imaginar que no tramábamos nada bueno ya que, una de las veces que yo grité “¡corten!” nos detuvimos justo a su lado y ellas salieron corriendo como alma que lleva el diablo. Cinco minutos más tarde nos paró la policía pidiendo explicaciones mientras un grupo de chicos en moto venían al rescate de las niñas. La situación fue realmente cómica, ya que terminamos hablando con los policías sobre el rodaje, y todos tan amigos.

 8.      Esa canción que te anima por las mañanas

La verdad de vivir, de Jose Javier Domínguez.

 
 

 9.      Un viaje pendiente

 En dos ocasiones he querido ir caminando desde Barcelona a Tarragona, ni siquiera yo sé el motivo, lo he intentado dos veces, la primera apenas casi llegué a Sabadell. La segunda llegué al monasterio budista del Garraf. ¡A la tercera va la vencida!

 10. Un pequeño gran placer que te haga feliz

 Un café a media tarde en mi bar preferido con mi amigo preferido.

 11. ¿Qué nos preguntarías a nosotras?

Si fuerais una casa ¿qué tipo de casa seríais?

Muy buena la pregunta .Sin pensarlo ni un segundo una muy slow, que hiciese feliz a quien viviese dentro, que al final es de lo que va la vida ¿no? 

Tendríamos muchas ventanas para que entrase el aire fresco. Todo estaría al alcance de nuestros inquilinos para que estuviesen contentos y no quisiesen irse jamás. Les haríamos fácil el día a día para que cuando llegasen cansados de trabajar se sintieran cómodos. Seguramente tendríamos plantas, y hasta un pequeño jardín si nos apuras. Y los techos altos, muy altos con paredes blancas donde colgar recuerdos. Como ves no hablamos de tamaños. ni de estilos porque eso nos daría igual, dejaríamos a nuestros dueños decidir como nos quieren "vestir". No sabemos si seríamos muy bonitas por fuera pero,sin duda, por dentro no habría ninguna mejor para quien nos viviese.

Muchas gracias Txabi por esta entrevista y por este regalo de pregunta y... suerte, el mundo es de quien se atreve.