La vida slow, la vida mejor: ¡Adiós frustración!

O Cómo tomarse la vida un poco más slow, si no somos súper héroes.

Hoy nos ponemos en modo zen para hablaros de algo a lo que llevamos tiempo dándole vueltas.

 
 

Y es que últimamente (más bien desde la llegada de la crisis y de que decidiésemos empezar esta aventura llamada emmme) no paramos de recibir mensajes positivos por todas partes al igual que todos vosotros (¡tazas que hablan!);  tú puedes hacerlo, sonríe, eres el mejor, puedes con todo, os va genial…y hemos llegado a la conclusión de que sí, que muy bien, que todo guay pero que no, que esto no, que así no. Nos explicamos…

No sabemos qué os parecerá a vosotros, pero a nosotras esto nos genera un poco de ansiedad y de frustración, un poco mucho, en algunos casos.

Vidas perfectas, casas maravillosas, relaciones de instagram, gente híper productiva, súper padres/madres, maquillajes de 10, estilismos de 20 y yo aquí perdiendo el tiempo y con estos pelos. Pues sí, nos frustra. Y si hay algo que nos genere aún más ansiedad que eso, es que hasta la gente que presume de ser un caos es un perfecto caos, es decir, soy un desastre pero el desastre más molón.

 
 

Vayamos con un ejemplo práctico. La sensación es un poco como la de cuando ves un DIY (hazlo tú mismo) súper fácil en un blog, y lo bien y lo bonito que le ha quedado en tan poco tiempo. Entonces, como tú (que eres la mejor, puedes con todo, sonríe...) pues te vas al bazar de la esquina, te compras lo necesario y te pones manos a la obra. Y pasa una hora, y dos y tres… y, por fin, terminas tu obra maestra (si es que no lo dejas antes por  desesperación y aburrimiento) y tienes un churro bien, pero que bien majo y lo comparas con el modelo y que pasa…que te frustras y todo ese rollo de ‘tu puedes, eres la mejor, no tengo abuela ni falta que me hace’,  se convierte en arggg, qué asco de vida. Ponemos este ejemplo pero aplíquese a la tarta de cumple de Bob Esponja que intentas hacer casera, a la casa decorada de película por ciencia infusa y a todo aquello que se os venga a la mente y por lo que seguro habéis pasado.

 
fuente google

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Lejos de asumir la derrota,  hemos intentado llegar al fondo de la cuestión y…¡¡hemos encontrado la solución!! ¡¡Más bien las dos soluciones!!  Desde que practicamos los siguientes trucos,  han disminuido nuestros niveles de ira en sangre de manera drástica cuando alguien pronuncia  las palabras malditas: tú puedes con todo.

El primero es sencillo:

Vamos a hacer una pequeña prueba: Si nosotras decimos cualquiera de estas palabras, vosotros vais a ser capaces de decir su antónimo prácticamente sin pensarlo:

-Blanco o ¿......?

-Carne o ¿......?

-Kas naranja o ¿......?

-Éxito o ¿......?

Dejadnos adivinar;

 Negro, pescado, kas limón, fracaso. ¿Es o no es? ¡Magia!

La cuestión es;  ¿Quién ha definido estos extremos? ¿Por qué no podemos cambiar el extremo de kas naranja por coca-cola? Porque lo tenemos asumido culturalmente, socialmente.

Pues ahí va el truqui-slow del día (¡cómo nos gusta inventar nuevos palabros!), como pasamos de convicciones, hemos sustituido la palabra fracaso por aprendizaje, que nos parece mucho más acertada.

Cuando no consigues triunfar con algo, lo que has hecho es aprender, pero que muy mucho por el camino. ¿No está nada mal no? No tengo tarta de Bob Esponja y he tenido que ir al super a comprarla, pero ya sé que la levadura no la puedo sustituir por la harina aunque se parezcan.

Si no he fracasado y, sin embargo, he aprendido algo, ya no estoy tan frustrada ¿no?

El segundo tuco:

Soy la mejor, claro que lo soy ,pero en lo mío. Y eso no quiere decir que no pueda hacer otras cosas e intentar superarme, pero siempre siendo consciente de que puedo tener éxito o puedo aprender de ello.

Si ya lo dice el refranero…zapatero a tus zapatos, yo no hago tartas porque soy un desastre y si las hago tengo que ser consciente de que el resultado va a ser desastroso, al menos las 100 primeras veces ¿y qué?¿ Soy una fracasada por eso? ¡Qué va!

Sí, claro que preferimos que nos salga ese DIY a la primera, pero es que las cosas no son fáciles por más que nos las pinten así y, sí claro que soy la mejor, pero en lo mío, no en todo. Así que señores mensajes positivos sí, pero con moderación y letra pequeña.

Muchos pensareis, jope estas tías que cenizas, pero es que hay que tener derecho a tener días malos, y a poder hablar también de ellos sin que se nos juzgue como negativos.

Como veis tomarse la vida un poquito más slow, no es cuestión solo de hacer las maletas e irse a vivir al campo (que no estaría mal), muchas veces consiste en respirar hondo un par de veces y ver las cosas con otra perspectiva antes de que se desate la hecatombe.

  Retomando el tema del los retos mensuales, el reto de este mes es que o bien nos contéis la frase que  menos os guste que os digan y que juntos logremos convertirla en positiva con estos pequeños trucos o bien que nos digais esa frase que os ayuda a tirar pa´lante en los malos momentos. ¿Os animáis?  ·#retoslow #frasesolw

 
 

El equipo emmme