Y TÚ, marca... ¿de qué color eres?

Buenos días slowers!

Sabemos que muchos de los que nos leéis sois pequeños grandes emprendedores y por eso queremos daros algunos consejos y contaros algo nuevo sobre la importancia tiene el color que elijas para tu marca.

Nuestro amigo san google  os puede enseñar infinitos artículos sobre si el rojo expresa fuerza, el verde es de ecos, el naranja para jóvenes… y reglas sobre cómo combinar opuestos, complementarios, equilibrar pesos  etc, pero…

¿Esto tiene que ser siempre así? ¿No influye nada más?

 
 

¡Ríos de tinta se podrían escribir sobre la psicología del color! Así que, no entraremos en ello y nos conformaremos con hacer un charquito de ideas para reflexionar.

El color depende. Y… ¿de qué depende? Además de según cómo se mire, cuando elegimos el color tenemos que saber:

¿Quién es nuestro público?

 Y no vale decir cualquiera que me compre. Cuanto más duela reducir el círculo, mejor lo estaréis haciendo. Por ejemplo, “hombres”. Pues no, no es válido. “Hombres asiáticos que compran los sábados por la mañana lentejas en el Carrefour de Tetuán”. Correcto.  Así será mucho más fácil identificar el color que va a hacer que ese sector se fije en nuestro producto.

 
 

¿Cultura?

No es lo mismo la española que la india, por ejemplo, y eso lo sabe bien el señor de La Casa que creó Lacasitos. Aquí no hay lacasitos de color negro y en India no hay de color blanco porque representan el luto en sus respectivos países.

 
fuente google

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¿Dónde y cómo se vende nuestro producto?

¿En un supermercado al lado de otros 100 productos iguales? ¿En mi exclusiva tienda del Barrio Salamanca? ¿En Amazon?  Si vendemos té verde ecológico quizá, por más verde y más ecológico que sea, su packaging no tiene que ser verde porque seremos una gota en el mar, imposible de diferenciar.

 
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¿Qué vendo?

Y lo que es más importante aún, ¿Cuáles son los valores de lo que vendo? Un ejemplo, yo puedo vender cremas de esas que “quitan arrugas y te rejuvenecen 10 años” y, por lo general, prevalece el morado en ese tipo de productos, pero si el valor añadido es que proviene de productos naturales, quizá tenga que elegir el blanco o el el color aguamarina.

 
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Además de estos factores, no nos podemos olvidar de que, cuando pesamos en el color de nuestra marca, no debemos hacerlo desde un elemento en concreto. Normalmente lo primero que hacemos es diseñar nuestro logo y muchas veces esto condiciona el resto. Pensar en el conjunto y en cómo ese color quedará a diferentes escalas (packaging, papelería, web, tienda…) y en diferentes campos es muy importante.

El rojo en un logo pequeñito puede quedar muy bien pero… y si luego tenemos que hacer una tienda ¿la haremos roja al completo?

 
 

Por último, cada vez se llevan menos los colores “puros”. Además, de los colores del arcoíris, existe una gama cromática intermedia con tonos que aportan matices que pueden hacer nuestra marca “única”. No os neguéis al placer de viajar por el  maravilloso mundo de los pantones. ¡Seamos originales!

 
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¡Esperamos que este post aporte un poco de color a los días grises del emprendedor!

Y tu marca, ¿de qué color es? 

el equipo de emmme studio